En una feria organizada por Amata, las personas que le atienden en
sus puestos son auténticos artesanos; todas, no solo dos o tres. Y
todo que se muestra está hecho por ellos mismos, no solo parte,
sino la totalidad. Nada de importación, nada de fábrica: solo artesanía auténtica de calidad, hecha con destreza y cariño
por un artesano que vive y trabaja en España.