Una buena feria
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Los tres interesados en una feria de artesanía (el Ayuntamiento, los artesanos y el público ) tienen diferentes espectativos.

* Los Ayuntamientos quieren animar el pueblo, atraer a más público al casco antiguo, celebrar un evento especial o ofrecer una atracción extra en fiestas locales.  Por lo tanto están interesados en que el evento atraiga a gran cantidad de público y ofrezca mucho espectáculo.

* Los artesanos están interesados, por necesidad, en que se venda bien en una feria.  Si no pueden

ganarse la vida con la venta de sus productos, no pueden seguir siendo artesanos.

* El público se puede repartir en los que buscan diversión y espectáculo y los que quieren ver (y adquirir) productos de artesanía de calidad.

Para montar una feria que cumple con todos estos fines son imprescindibles:
La publicidad tiene que ser amplia, clara y bien distribuida.  Es más importante una gran tirada con buena distribución, que un diseño vanguardista y cara.

Los carteles y folletos tienen que comunicar, a primera vista, el qué, el dónde y el cuándo del evento.  La distribución se hace unos diez días antes del evento en la misma población y en los alrededores.  Tienen que estar colocados en sitios donde los vea mucha gente y donde se queden bastante tiempo: en los tableros de avisos, cristales
o puertas de panaderías, carnicerías, tiendas de manualidades, centros culturales, herboristerías, farmacias etc.  En zonas turísticas tienen que estar realizados en varios idiomas (castellano, inglés, alemán y/o francés).

Se mandan también notas de prensa - preferiblemente redactadas de tal forma que se puedan publicar directamente y acompañadas de fotos apropiadas - a todos los medios de comunicación de la zona.
1. Una buena publicidad
2. Una rigurosa selección de los participantes
El nivel de calidad de una feria depende en gran parte de la selección de los participantes.  Lo que producen, tiene que ser de calidad, bien presentado y hecho por el mismo artesano que lo vende.

Para una buena variedad (y una buena venta) los productos no tienen que repetirse demasiado.  Algunos materiales se pueden repetir (cerámica, cuero, madera, plata), siempre que los estilos sean diferentes.  Es recomendable
animar (incluso obligar) a los artesanos a realizar (parte de) su trabajo en sus puestos, enseñando al público cómo se trabajan los diferentes materiales y contri-
buyendo a una feria más viva e interesante.

Es recomendable limitar los puestos de alimentación en un mercado medieval a uno ó dos por producto (de quesos, de embutidos, de pan, de dulces etc.) para que no desbanquen los puestos de artesanía.
3. La organización práctica
Se tiene que prestar igual atención a:

* invitar a artesanos con buena calidad de productos y una buena presentación, con un comportamiento educado y atento.

* comprobar que los materiales en venta estén hechos por el mismo artesano que los vende.

* organizar un almacén para guardar el género de los puestos para evitar la entrada de coches en el recinto salvo en el momento de montar o desmontar la feria.

* ubicar los puestos, marcarlos con tiempo para que se pueda dirigir a cada artesano a su sitio al momento de llegar.

* proporcionar suficientes tomas de luz y/o de agua de fácil acceso.

* preparar un programa de las actu-
aciones, los talleres y las demostra-
ciones, indicando claramente a cada actividad su sitio y comprobar que se cumple el horario.

* organizar un vestuario para los artistas.
 
 
 
1. Una buena publicidad
2. Buenos participantes
3. Una buena organización
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